Albistea

  • El TAV, una sangría para las arcas públicas navarras

    2011-11-05
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    El corredor navarro, debido a los altos costes de construcción, mantenimiento y explotación, y al escaso número de viajeros, no tiene ningún tipo de rentabilidad económica.

    David Campanas (Miembro de la Fundación Sustrai). EL objetivo de esta carta no es sino avivar el debate acerca del despilfarro económico y la falta de utilidad social del TAV. Las estimaciones del coste total de la construcción del corredor navarro han sufrido numerosas modificaciones al alza. El informe de Mecsa realizado para el Gobierno de Navarra en el año 2008, una vez que se había tomado la decisión política de construir esta gran obra, fue presentado curiosamente en noviembre de 2010. En él se afirmaba que el TAV en Navarra ascendería a 1.957 millones de euros para unos 200 kilómetros de infraestructura. Sin embargo, solo un año más tarde, Teófilo Serrano, presidente de Renfe, y Elma Sáiz, delegada del Gobierno de Navarra, anunciaban que la conexión Zaragoza-Pamplona-Y vasca alcanzaría la cifra de 3.274 millones de euros, es decir, el proyecto ha experimentado un alza de 1.300 millones de euros en un año. Una de las justificaciones más habituales de esta obra es que la inversión en infraestructuras más grande en la historia de Navarra es “gratis” para los navarros y navarras al ser pagada por el Ministerio de Fomento. Poniendo en duda esta gratuidad de los presupuestos estatales a los que la Hacienda Foral aporta una cantidad estimable mediante convenio (y que ha servido para financiar otras obras de alta velocidad) es altamente probable que, en el caso de que el proyecto llegue a realizarse, Navarra tenga que hacer una fuerte aportación al mismo. Lo que aceleraría el proceso de degradación de los servicios públicos que ya está en marcha. De hecho, en el convenio de colaboración firmado en 2010 entre la Administración General del Estado, la Administración de la Comunidad Foral de Navarra y el ente público Administrador de Infraestructuras (ADIF), que establecía las condiciones de financiación del tramo Castejón-Esquíroz, se recoge que del coste total de este tramo, 675 millones de euros, 362,65 millones serán adelantados por la Administración navarra. Para realizar dicho adelanto, el Gobierno tendrá que pedir un préstamo a los bancos cuyos intereses oscilan entre los 45 y 60 millones de euros a pagar íntegramente por esta Administración. Esta cantidad adelantada sería devuelta por ADIF en cinco años consecutivos, desde 2013 hasta 2017. Sin embargo, como afirmó en su momento José Andrés Burguete, portavoz de CDN, existen serias dudas de que esta enorme cantidad sea restituida. Por otra parte, en el convenio firmado y según declaraciones de la Secretaría General de Infraestructuras del Ministerio de Fomento, cualquier desviación en el coste de las obras va a riesgo del concesionario. Es más, ante las numerosas desviaciones, Fomento acotó mediante una orden ministerial la horquilla de costes de construcción por kilómetro de red de TAV, con un máximo de 13´35 millones de euros por kilómetro para las vías en placa como debe ser el caso del TAV navarro. Sin embargo, si calculamos el coste oficial por kilómetro a partir de las últimas declaraciones de Teófilo Serrano, comprobamos que cada kilómetro del corredor navarro ascendería a 16,37 millones de euros. La experiencia en otras obras como la del pantano de Itoiz o los 29 proyectos del plan de aceleración de carreteras (con un aumento del 30%) y algunos factores hacen pensar que existirá una desviación considerable para el TAV navarro: los túneles y viaductos que serán necesarios para la conexión con la Y vasca, aún indefinida; la falta de concreción de la conexión desde Castejón a Zaragoza (especialmente a su paso por Tudela) y desde Esquíroz hacia la conexión con la Y vasca; el incremento del presupuesto inicial para el tramo Castejón-Esquíroz, que de 560 millones de euros pasó en poco más de un año hasta los 675; el alza del coste total del proyecto en un año en 1.300 millones de euros; y las habituales subidas en los precios de los materiales. Esta enorme inversión se realiza para un escaso número de viajeros. Las cifras oficiales dicen que el primer año de funcionamiento utilizarán algún tramo del TAV 672.357 viajeros, una cifra muy alejada de los 6 a 9 millones de viajeros que, como hemos visto, son necesarios para hacer rentable una línea de alta de alta velocidad. Además parece improbable que el TAV vaya a captar más pasajeros de los colectivos que actualmente se desplazan en autobús, tren o coche con más de un ocupante, ya que su precio es considerablemente más caro. Por tanto, al igual que el resto de líneas existentes o en proyecto en España, el corredor navarro, debido a los altos costes de construcción, mantenimiento y explotación, y al escaso número de viajeros, no tiene ningún tipo de rentabilidad económica siendo especialmente deficitario, por lo que requerirá de nuevo de subsidios públicos continuados.


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